El bazar de asombros de Hugo Gutiérrez Vega

31 octubre, 2012

Fanny Contreras

Estimados miembros del presídium, profesores, alumnos, amable público.

Buenos días.

Maestro Hugo, me voy a permitir robarle el nombre de su columna en La Jornada Semanal, para hacer un bosquejo de su personalidad y trayectoria.

La vida de Hugo Gutiérrez Vega es un “Bazar de asombros”. En él se encuentra al poeta, al actor y al periodista, sus tres obsesiones. Pero también al jurista, al diplomático, al docente y al sociólogo de la comunicación.

Todas las facetas de un hombre que fue embajador y cónsul en once países, maestro y rector universitario, funcionario de instituciones culturales, colaborador de diarios nacionales e internacionales; que es autor de más de una decena de libros de poemas y ensayos, ganador de premios de literatura y periodismo, y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

El “Bazar de asombros” incluye a un Hugo conductor de un Opel vetusto en un viaje de Génova a Roma, acompañado de Miguel Ángel Asturias, Rafael Alberti y Juan Rulfo, y a un Hugo capaz de increpar a Rulfo diciéndole: “¡jódete y ocupa tu lugar en la literatura!”.

Ese bazar que es la vida de nuestro galardonado resguarda los 63 años que lleva Hugo Gutiérrez Vega haciendo periodismo, tiempo que, casual o mágicamente, es la misma edad de nuestra escuela. Él comenzó siendo reportero en un periódico escolar, en su natal Jalisco. Más tarde llegó al Excélsior de Julio Scherer y colaboró en la primera edición de Últimas Noticias, encabezado por Miguel Ángel Granados Chapa. Desde hace 14 años dirige el suplemento cultural de La Jornada, aunque, modestamente, diga que a veces no lo logra.

Hugo Gutiérrez Vega está ligado a nuestra escuela. Las crónicas de toros que hacía en su juventud lo unen a Carlos Septién, y se asume alumno en petit comité de su amigo Alejandro Avilés. Con ambos trabajó en el periódico La Nación.

Para la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, Hugo Gutiérrez Vega es un hombre de su tiempo, que observa incansablemente los momentos de la nación y del mundo desde el periodismo cultural, al que define como tarea civilizatoria y fundamental.

Reconocemos en él a un periodista humano, comprometido con la labor social del periodismo, en consonancia con el espíritu de nuestra escuela. Él es un profesional de la comunicación y un experto del español que usa las palabras para expresar con sencillez, desde un hecho hasta un sentimiento, a través del periodismo o la poesía.

Segura de que el bazar puede asombrarnos aún más, le devuelvo ahora el título de su columna dominical, pero tomo prestados dos versos del poema que su amigo Rafael Alberti le dedicó en tiempos aciagos:

Que el buen amor, amigo, y la esperanza

nunca jamás te dejen de su mano.

Nos sumamos a ese deseo, y con admiración y respeto le entregamos el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García 2012.

Muchas gracias.

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