Discurso de Manuel Pérez Miranda, presidente de la Asociación Cultural Carlos Septién García, en la entrega del Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García 2010 a Vicente Leñero

12 noviembre, 2010

¡Muy buenos días!

Apreciables representantes de los medios informativos que nos acompañan.

Respetable público que se halla presente en este auditorio; Honorables maestras y maestros, del claustro académico de la Institución.

Estimados alumnos y ex alumnos.

Hoy es un día muy especial en la vida de nuestra comunidad universitaria gracias al doble orgullo de celebrar esta ceremonia.

El primero es por entregar nuevamente el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García, instituido el año pasado, al cumplir la Escuela 60 años de trabajo académico para exaltar los valores profesionales de quienes se dedican a ejercer el periodismo con calidad y responsabilidad social, de tal modo que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones de informadores mexicanos.

La segunda satisfacción es porque en este año, el premio se entrega a un ex alumno de nuestra Alma Máter, pero debo aclarar que tal circunstancia, en ningún momento fue determinante para otorgarle la presea. El premio se entrega a Vicente Leñero Otero, egresado de la quinta generación, 1954-1957, por su trabajo periodístico y literario a nivel nacional e internacional, o sea, que aunque no hubiera estudiado en nuestras aulas, de todos modos hubiera sido elegido  para recibir el galardón, por eso decimos que el orgullo es doble e independiente.

Vicente, “el flaco”, Leñero, como le decían en la UNAM, donde también estudiaba ingeniería, inició su carrera periodística a los veinte años de edad, como reportero de la revista Señal, escribiendo principalmente entrevistas, reportajes, crónicas y encuestas, pero en ocasiones tomaba fotografías para ilustrar sus colaboraciones o las de sus colegas.

Al finalizar sus estudios en la Septién, fue becado por el Instituto de Cultura Hispánica para tomar un curso de documentación española en Madrid, y durante su estancia en esa ciudad, colaboró en la Gaceta Ilustrada, revista local.

De regreso a México, terminó sus estudios de ingeniería, sin interrumpir su trabajo de reportero, ya nombrado Jefe de Redacción de Señal.

Paralelamente escribía cuentos de asuntos urbanos con estilo muy personal.

De ahí que decidió participar, en 1958, en el certamen de cuento convocado por la UNAM.

Contaba que, por curiosidad, fue a conocer el resultado que se daría en la sala Manuel M. Ponce, de Bellas Artes, y se enteró que sus dos cuentos (con distintos seudónimos y asuntos muy diferentes) habían ganado el primero y segundo lugar, pero al enterarse el jurado que eran del mismo autor, le revocaron el segundo sitio y se quedó en el primero. Con ese y otros relatos, la editorial JUS le editó su primer libro: Polvareda y otros cuentos en 1959.

Su labor periodística se amplió en los años sesenta escribiendo para Excélsior una columna de crítica cinematográfica titulada La literatura mágica.

Por esa época redactó el curso Práctico de Periodismo y Redacción por correspondencia en 40 lecciones, las que verdaderamente eran de fácil comprensión y sencillos ejercicios conforme avanzaba el curso. Sin embargo, las ocupaciones de Vicente habían crecido mucho y no podía seguirlo atendiendo y lo dejó a la Escuela  para que siguiera impartiéndolo. Posteriormente el curso fue la base del libro Manual de Periodismo, firmado por Vicente Leñero.

En 1969 fue llamado para dirigir la revista Claudia; luego Revista de Revistas de 1973 a 1976 y después fue subdirector  de Proceso de 1977 a 1998.

Clara reafirmación de su extracción periodística y que seguía siendo periodista, conviviendo con sus comentados éxitos literarios.

Para entonces, el escritor hoy galardonado por su Escuela, nuestra Escuela, había conseguido un amplio conocimiento de la crónica en sus distintas manifestaciones, que le permitía incursionar con singular maestría en todos los géneros periodísticos y literarios.

De su obra, que ya ocupa un lugar importante en la literatura de habla española, podemos citar Los albañiles, novela que ganó en 1963, premio Biblioteca Breve, adaptado y presentado en teatro por su autor; obtuvo el premio Juan Ruiz de Alarcón en 1959 y por el guión cinematográfico de la película con el mismo título, ganó el Oso de Plata de Berlín en 1977.

En su amplia bibliografía figuraron variadas obras de teatro, unas adaptadas de novelas suyas y de otros autores; otras basadas en asuntos históricos y las demás, escritas directamente para la escena teatral, como La mudanza, con la cual obtuvo su segundo premio Juan Ruiz de Alarcón en 1978.

De su narrativa, fueron muy comentadas Los Periodistas, en 1978 y Asesinato, 1985, que su autor considera reportajes o novelas sin ficción, porque ambas están basadas en hechos reales; en Asesinato sobresale la magnífica investigación reporteril realizada y presentada a manera de Truman Capote en su famoso relato A sangre fría.

En su tarea de guionista ha logrado numerosos reconocimientos desde que empezó en la radio, en 1960, con la radionovela Sangre baja en el ríoLas momias de Guanajuato en televisión y los escritos para cinematografía donde ha obtenido la estatuilla Ariel en más de cinco ocasiones por trabajos como del Crimen del padre Amaro.

Entre sus muchos reconocimientos a su trayectoria profesional, son dignos de mención, el premio Manuel Buendía, de periodismo y el Xavier Villaurrutia, 2005, por su obra literaria.

Apenas en marzo de este año 2010, la Academia Mexicana de la lengua, correspondiente a la Española, lo nombró miembro de número de esta prestigiada institución.

Por lo dicho, aunque nos hubiéramos quedado cortos en la estimación de sus valores como persona, periodista o literato, Vicente Leñero es un ejemplo a seguir por las nuevas generaciones de informadores en el ejercicio profesional del periodismo; además, un digno representante de nuestra comunidad universitaria.

Es un orgullo para la Escuela y para la Asociación Cultural, entregarle el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García 2010.

 

México, DF; 4 de noviembre de 2010
Salón de Sorteos de la Lotería Nacional

 

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