Ceremonia de graduación de la Maestría en Periodismo Político generación 2015-2017

8 mayo, 2017

La Escuela de Periodismo Carlos Septién García felicita calurosamente a los integrantes de la generación 2015-2017, que celebraron fin de cursos de la Maestría en Periodismo Político, el pasado 29 de abril.

Mauricio Orgaz Martínez, integrante de la generación, ofreció el siguiente discurso:

Miembros del presidium, profesores, familiares, compañeros….

Hace poco más de dos años tenía un nulo interés por ser periodista. Estudié sociología. Una carrera bastante menospreciada, me parece, en este país. Nunca dejé ni dejaré de quererla pero sentía que la formación de sociólogo que había recibido era una formación en donde todo pasaba a través del papel y yo sentía la necesidad de saber qué había más allá del papel, qué había más allá de los libros. Quería vincularme con la realidad, quería salir a la calle y poder ayudar a las personas de una forma más directa. Poco tiempo después, decidí entonces continuar mis estudios en el campo del periodismo.

No sabía mucho al respecto. Me había encontrado un día en casa con los tres tomos de obras escogidas de José Martí y empecé a leer con sumo placer sus crónicas y sus intercambios epistolarios.

La curiosidad y el interés me habían llevado a comprar un pequeño libro: ”la invención de la crónica” de Susana Rotker. Gracias a este libro había ampliado mi panorama y había empezado a buscar textos de Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera y los llamados modernistas del periodismo latinoamericano. Asimismo, mi hermano, me había presentado a las grandes figuras del periodismo francés de la segunda mitad del siglo XIX.

No sabía mucho al respecto. Sin embargo, tenía ya una visión idílica del periodismo o al menos de lo que yo entendía que era el periodismo. Siempre había admirado el hecho de ver a los periodistas en la trinchera, en la primera línea del acontecer histórico, al frente de la lucha social, al frente del debate ideológico. Un periodismo que armonizaba la rigurosidad de la profesión con las formas literarias incluso de la poesía. Un periodismo con una función social, un periodismo que buscaba educar, un periodismo crítico de su realidad. En suma, un periodismo comprometido con su tiempo, un periodismo comprometido con el hombre y su desarrollo. Mediante mis lecturas siempre había asociado el periodismo con revuelta, con lucha, con resistencia, con crítica… En resumida cuenta siempre lo había asociado con libertad.

Entendí rápidamente, al ingresar a esta maestría, que la realidad del periodismo mexicano distaba mucho de ser libre. Era mucho más sombría y oscura de lo que me hubiera podido imaginar. Una realidad que me cuesta trabajo aceptar.

En efecto aprendí algo fundamental: aprendí a dejar de ver al periodismo con ojos de romántico. Entender al periodismo en su contexto. En su tiempo y espacio. Para mí, la maestría ha sido un proceso de desmitificación del periodismo de nuestros días.

Frente a la desilusión, todavía me cuesta trabajo concebirme como periodista. Salgo de esta maestría con más dudas que certezas. Salgo, en definitiva, con muchos miedos:

Miedo a perder el piso frente a tanta turbulencia que hay en el mundo.

Miedo a distanciarme del resto de las personas entre más me desarrollo académicamente. Miedo a no escuchar a los demás. Siempre le he tenido miedo a la ignorancia pero aún más a la soberbia intelectual del que cree que lo sabe todo.

Miedo a no estar a la altura frente a los grandes desafíos del periodismo de nuestros días. En un mundo que enfrenta grandes retos y un país que enfrenta una cruda realidad.

Miedo a querer ser honesto en el país de las mentiras y los engaños.

Miedo a querer ser objetivo en un país donde todo mundo toma partido. Miedo a terminar teniendo lealtades políticas y olvidar que la única lealtad es con el hombre y con la defensa de sus derechos.

Miedo a ser servil en un país donde todo se compra, donde todo tiene un precio y donde parecería que todo el mundo se vende.

Pero sobre todo miedo por el presente del periodismo mexicano.

El panorama me parece muy desalentador. Sería hipócrita de mi parte decirles lo contrario. Me duele decirles que he aprendido a odiar al periodismo y lo que representa hoy en día en este país, claro está, con sus honrosas y preciadas excepciones.

Compañeros, mis palabras no buscan ser una claudicación, una resignación frente a la realidad sino todo lo contrario. Es un llamado al compromiso del periodista con el hombre, un llamado al compromiso del periodista con el desarrollo del pensamiento humano.

En un país con un enorme rezago educativo, los que estamos aquí presentes somos privilegiados. No perdamos nunca eso de vista. No perdamos nunca nuestra humildad. Humildad que tanto hace falta en el periodismo. Me tomo la libertad de decirle a mis compañeros que cuando tengan ya su maestría no olviden por favor estas palabras. El tener un grado académico no nos vuelve mejores personas sino en todo caso personas con una mayor responsabilidad porque tenemos la obligación de transmitir lo que hemos aprendido con todo el que esté dispuesto a escuchar. Y, como he mencionado, porque tenemos la obligación de estar a la altura de una profesión que cada día enfrenta mayores retos. Asimismo, el grado académico nos tiene que volver personas más humildes porque nuestra comprensión del mundo debe de permitirnos darnos cuenta de todo lo que nos falta por aprender.

Compañeros, denunciemos siempre al hombre que utiliza y desarrolla el conocimiento para fines personales como hacen tantos periodistas y académicos. Nuestras plumas deben de estar al servicio de la sociedad. Utilicemos nuestra educación para romper las barreras que separan a los hombres en lugar de utilizarla para crear zanjas aún más profundas, divisiones aún más profundas entre las personas.

Agradezco a toda mi generación por haberme tratado siempre con respeto, les agradezco todo lo que me han compartido y, en especial, les agradezco su calidad humana.

Agradezco a todo el personal de la escuela, a la coordinación de la maestría.

Agradezco a sus profesores y director por hacer un esfuerzo por mantener viva una de las pocas opciones que hay en este país para especializarse en periodismo.

A los compañeros decirles que el estar aquí es ya un gran logro. Pero no olviden que todavía no hemos terminado. Les deseo la mejor de las suertes en sus investigaciones y espero que la experiencia les sea de mucho provecho.

Un cariñoso saludo para los compañeros que vienen de distintas partes de la República y que hicieron el esfuerzo, todos los sábados, de trasladarse hasta aquí.

Quisiera también recordar a los compañeros que no nos acompañan el día de hoy y en especial a los que no han podido continuar con la maestría por cuestiones económicas.  Para mí es importante dedicarles aunque sea unas palabras.

Muchas felicidades a todos ustedes compañeros. Les deseo muchas más alegrías. Y esperemos que esto sea solo un paso más en nuestro desarrollo como personas.

Compañeros, el aplauso es para ustedes.

Muchas gracias.

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